Sr. Rector: le sobra palabrería y le faltan argumentos
Sr. Rector: después de lo sucedido en el Claustro celebrado el día 6 de julio de este mes, sólo nos queda decirle que nos lo está poniendo usted muy fácil o muy difícil, según como se mire. Muy difícil, porque debatir, señor Rector, significa "discutir un tema dos o más interlocutores que mantienen opiniones distintas", y usted, haciendo uso y abuso de su cargo, se ha permitido una vez más romper las reglas del juego destruyendo con su actitud pasiva y pasota toda posibilidad de debate. Así no es difícil debatir, así, sr. Rector, es imposible.
Lo que nos está poniendo fácil, sr. Rector, es precisamente la crítica a su gestión, tanto en lo que se refiere a su talante, como al carácter impresentable del documento que bajo la etiqueta de "Balance anual" nos ha pretendido colar como una Memoria de todos sus logros. Resulta bochornoso que un Rector, que presume de ser dialogante y partidario del consenso, se permita despachar a los claustrales tras dos horas y media de críticas a su balance en "cinco escasos minutos", como recogía la prensa (http://www.uvigo.es/webs/pcuvi/prensa), diciendo, como si no se le hubieran dado temas y temas para debatir, "que la política de imagen favorecía a la universidad". Sr. Rector, esto significa una tomadura de pelo a los claustrales y una falta absoluta de respeto hacia el Claustro, órgano que, por cierto, usted en su programa decía querer potenciar: ¿se refería, sr. Rector, a suprimir los diálogos y las discusiones? ¿se refería a que en el Claustro hablamos todos pero sólo se discute cuando usted quiere? ¿es esta su manera de "recuperar o papel decisorio e representativo do Claustro"? Pues se le olvidó especificarlo en la parte de "Liñas de actuación" de su Programa.
Tan fácil de criticar o más, si cabe, nos resulta su balance anual (ver relación de incumplimientos presentada en la página www de PCUVI). El balance que todos esperábamos era un análisis riguroso y serio de los temas importantes para esta Universidad, pero no un programa de actividades culturales varias, ni una lista de las Tesis leídas, ni de los libros publicados, ni el trascendente acontecimiento de haber cambiado de nombre a una Facultad, etc. Eso no es ni serio, ni riguroso. Eso, sr. Rector, es que a falta de cosas importantes que decir, como se vio después en el debate, ha pretendido enmascarar la realidad con una sarta de asuntos irrelevantes.
Usted, sr. Rector, es el máximo representante en los órganos de Gobierno de esta Institución y no debería consentir que el Claustro del día 6 pasara a la historia de esta Universidad como el Claustro en el que no hubo debate, como bien han recogido los medios de comunicación. Usted no puede escuchar críticas argumentadas sobre temas tan importantes como profesorado, investigación, gestión económica, los servicios informáticos, el Cacti, las infraestructuras, la calidad docente, la producción científica, la biblioteca, el Servicio de Publicaciones, etc., y no tener ni una sola respuesta que dar. Nos preocupa sr. Rector su incapacidad para el debate. Nos preocupa que usted no haya sido capaz de discutir y de defenderse de los ataques que allí se le hicieron a su gestión. Nos preocupa su nula capacidad de dar respuesta a temas tan trascendentales para nuestra Universidad, prueba de lo cual es el documento que nos ha presentado como balance. Y no nos diga que eran muchos temas. ¿Por qué no contestó al menos a dos, o a tres o a alguno? Créanos, sr. Rector, que hubiéramos preferido verle defendiendo con firmeza su gestión, y aunque es probable que no nos hubiera convencido, tendríamos al menos la sensación de que detrás de todo su balance había más que palabras. Sr. Rector, lo único que ha quedado claro en este Claustro es que le sobra palabrería y le faltan talante y argumentos.
Vigo, a 10 de julio de 2000
PCUVI