Carta a un Rector que no cumple los acuerdos del Claustro


El Faro de Vigo del 31/12/2000, publica una entrevista al Sr. Rector (http://www.uvigo.es/webs/pcuvi/prensa/311200.jpg) en la que éste realiza unas declaraciones que bien podrían haber sido realizadas por el mismísimo caudillo.

Hablando de tristezas (el Sr. Rector se refiere a lo sucedido con el tema de la S.A como "una historia algo triste"), lo realmente patético es que la persona que dirige la Universidad de Vigo se permita la desfachatez de atribuirse poderes absolutos, más propios del Despotismo Ilustrado que de un Rector en el siglo XXI. Sr. Rector, deje de hacer el ridículo y evite que los miembros de esta Comunidad universitaria nos avergoncemos ante sus poco afortunadas declaraciones. Resulta dantesco que a estas alturas tengamos que informarle de que es el Claustro el máximo órgano de Gobierno de la Universidad y no usted, con todo su autoritarismo. En relación a esto último el artículo 68 de los Estatutos de la Universidad es terminante a la hora de establecer qué es el Claustro y cuáles son sus funciones:

O Claustro da Universidade é o máximo órgano decisorio e representativo da Comunidade Universitaria ó que corresponde aprobar e supervisa-las directrices xerais de actuación da Universidade de Vigo, así como garanti-la súa capacidade funcional. Tamén lle corresponde a supervisión dos demais órganos de goberno sometidos ó mesmo, nos termos previstos nestes estatutos

También el artículo 72 de los Estatutos referente a las funciones del Claustro recoge en su apartado h "Coñoce-los acordos e aproba-la actuación da Xunta de Goberno".

A pesar de lo mucho que habíamos visto y oído del actual mandatario, hemos de reconocer que las últimas afirmaciones nos han dejado perpejos, a la vez que seriamente preocupados. ¿Se puede tolerar que un rector hable de que "es su proyecto, el proyecto del rector Docampo, que no lo cambia, y que se acabó el intentar enjuagues a base de decir que es el proyecto de todos"? ¿Dónde se ha creído usted que está?

Sr. Rector, baje de los cielos, que ni usted es Dios ni nosotros sus siervos . ¡Qué razón tenía aquel periodista que hablando de Docampo titulaba su columna "Su reino no es de este mundo"! (Faro de Vigo, 22-10-1999). Lo peor es que se lo ha creído.

No vamos a entrar a valorar lo que pretende decir cuando se refiere a que "se acabaron los enjuagues", ya que tal y como lo recoge el periodista pudiera parecer que usted nos ha estado intentando engañar, diciéndonos que era "el proyecto de todos" cuando en realidad tenía muy claro desde el principio que era "su proyecto".

El Rector es muy libre de decir que "no lo cambia" porque no le da la gana. No era necesario que llegara a tales extremos, pues a lo largo de estos años ya se había ganado una merecida fama por su talante altanero. Ahora bien, no pretenda vender como un éxito lo que no es sino un grave error, ya que ni ha sido capaz de ilusionar a la comunidad universitaria con un modelo de gestión adecuado, ni ha dado una imagen muy democrática que digamos, ignorando la decisión adoptada por el máximo órgano de Gobierno de la Universidad. Por si acaso lo hubiera olvidado, permítanos recordarle que en el Claustro celebrado el pasado día 12 de julio de 2000 se acordó por 65 votos a favor, 9 en contra y 3 abstenciones el siguiente texto:

"O Claustro acorda instar ós representantes da Universidade de Vigo na Xunta Xeral da Sociedade Pública Mercantil Cidade Universitaria, S.A. a iniciar o procedemento de disolución e liquidación de dita sociedade, e encomenda á Comisión de Planificación do Claustro que nun período máximo de tres meses eleve unha proposta ó Claustro que permita asumir a consecución dos obxectivos previstos no obxecto social de Cidade Universitaria, S.A. utilizando o instrumento de actuación pública que considere máis adecuado cos principios de ausencia de ánimo de lucro, participación do persoal de administración e servicios na súa xestión, sometemento ó control interno da Universidade e subordinación ós órganos de goberno da mesma".

Es evidente que según este acuerdo, Sr. Rector, usted está obligado a iniciar el procedimiento de liquidación y disolución de la S.A, le guste o no, que esto no es una cuestión de gustos. Como Rector tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir los acuerdos del Claustro. Usted habla de "su proyecto" como si de la construcción de su propia casa se tratara. Pero esta no es sólo su casa, Sr. Rector, y usted debería saberlo, como debería conocer las obligaciones de su cargo.

Sr. Rector, mida sus palabras, y actúe con la dignidad que le confiere el cargo que ostenta, ya que con manifestaciones como las realizadas en dicha entrevista está contribuyendo a desprestigiar la Institución, empezando desdeluego por su propia persona. Dice usted que al final se le juzgará...Todavía está a tiempo de no pasar a la historia como "Docampo, el déspota".

Vigo, a 18 de Enero de 2001

PCUVI